agapanto-011El Agapanto, también llamado “flor del amor” (del griego: agapé = amor, yanthos = flor) presenta unas flores muy atractivas que hacen de la planta un elemento adecuado para formar macizos y también para utilización como flor cortada. Es originaria de África del Sur.

Es planta vivaz, de raíces tuberosas, que no necesita grandes cuidados, pues sus tubérculos pueden permanecer enterrados en el jardín durante el invierno sin necesidad de sacarlos para guardarlos en cajas, como se hace habitualmente con otras plantas bulbosas o de raíces carnosas. Las hojas, de color verde intenso, son lineares, de unos 30 cm de largo.

Presenta inflorescencias en umbela redondeada, que llegan a reunir hasta 40 flores de tonalidades azules de diferente intensidad, en el extremo de un largo pedúnculo (entre 50 cm y 1 m) que, a veces, necesita ser entutorado. Cuando se vayan a cortar sus flores, es preferible que sea por la mañana temprano, antes de que se hayan abierto. La planta florece desde principios del verano hasta mediados del otoño.

 

 

 

 

agapanto

Reproducción

La reproducción se efectúa por división de tubérculos en marzo, en plena tierra a unos 20 cm de profundidad. Después de plantado, puede tardar 2 ó 3 años en florecer, pero después de la primera floración, ésta tiene lugar normalmente todos los años. En cambio, por semilla habría que esperar al menos 5 ó 6 años para que se produzca la primera floración.

La tierra debe ser de consistencia ligera, mezclando tierra vegetal con un poco de arena, que la hará permeable.

La exposición debe ser soleada, aunque en zonas de veranos muy cálidos y secos tolera bien la semisombra, que le ayuda a preservarse de la evaporación. Le gusta el calor y la humedad, pero se muestra bastante resistente al frío. Únicamente en lugares de fríos muy extremos es preciso desenterrar los tubérculos y guardarlos en un lugar seco y abrigado durante el invierno. Por lo regular, sin embargo, sólo necesita que, al legar los fríos, se la pode a ras de tierra y se proteja con un acolchado de paja.

Se debe regar frecuente pero no abundantemente, es decir, muchas veces pero en poca cantidad.

 

Créditos: Natureduca

 

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